17/11/2022

Carlos “El Brujo” López

Desde la Federación Argentina de Vuelo a Vela agradecemos una vez mas a nuestro gran colaborador Eduardo Barreda por tan sentidas y oportunas palabras hacia una persona que tuvo mucho que ver con la actividad volovelística de los últimos 25 años, el señor Carlos López.

In Memoriam.
El día 12 de octubre pasado falleció en un accidente de tránsito Carlos López, el “Brujo”. 
La comunidad de Vuelo a Vela nacional ha perdido a uno de sus integrantes más destacados. No lo vamos a encontrar en los rankings de los campeones ni entre los inscriptos en las competencias. Fue, por muchos años, integrante de las organizaciones de los campeonatos, esas que son poco visibles para la mayoría. Era el “Brujo”, el que nos adelantaba las condiciones que tendríamos a lo largo del día y le permitía a las deportivas de los campeonatos fijar las mejores pruebas, exprimiendo al máximo los días de vuelo. Vamos a tratar de contar algunos aspectos de su historia para los que no llegaron a conocerlo.
¿Por qué escribir sobre su historia? Porque si no conocemos todos sus aportes y sus sacrificios personales no se podrá valorar sus contribuciones al volovelismo nacional.
Carlitos (como lo llamábamos la mayoría de los que lo conocíamos) no era meteorólogo de profesión. Su condición de Técnico Observador le generó muchas trabas y disgustos dentro del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), cuando muchos de los profesionales de la meteorología (de las viejas épocas) no podían soportar que Carlos supiera mucho más que ellos de termodinámica.
¿Cómo había logrado eso? En base a mucho estudio, dedicación, observación y mucha pasión. Desde su lugar en el mundo (la estación meteorológica del aeropuerto de Santa Rosa de La Pampa), se fue capacitando y contó con la inestimable valoración de los pocos que supieron apreciar sus condiciones.
En efecto, Carlitos comenzó su carrera dentro de nuestro deporte en los años ´80, bajo la batuta del primer “Brujo”, el “Mono” Capdevilla (un excelente meteorólogo) a quien le habían pedido desde el SMN (entonces bajo la órbita del Comando de Regiones Aéreas de la Fuerza Aérea Argentina). El grupo funcionó muy bien, y Carlitos siempre fue el encargado de la parte termodinámica del pronóstico. Ellos (ya con Carlos Benítez incorporado) hicieron los pronósticos del premundial del 82, Campeonato que todavía recordamos como el que más kilómetros se recorrieron en la historia de nuestros nacionales.
Después del Nacional de Córdoba de 1986, la posta de Capdevilla la tomó Carlos “El Chino” Benítez, quien al poco tiempo también ostentaba el título de “Brujo” y también buscó el apoyo y colaboración de Carlitos López para los campeonatos de vuelo a vela. Ellos también formaron un equipo de trabajo muy aceitado y eficiente: los pronósticos eran cada vez más certeros.
Mientras el SMN estuvo en bajo la directiva de la FAA, a Carlos le costaba mucho poder crecer y ser parte de los equipos profesionales, los celos profesionales de quienes se sabían en desventaja respecto de sus conocimientos le jugaban en contra.
Durante muchos años Carlitos usaba sus vacaciones anuales para poder ir a los campeonatos a brindarnos el apoyo meteorológico. Fueron años de mucho esfuerzo personal, de posponer sus obligaciones familiares, todo por amor a nuestro deporte.
Con el traspaso del SMN a la órbita civil (2007) fuera de la Fuerza Aérea Argentina, generó nuevos aires internos y con la ayuda del “Chino” Benítez, cuando éste pasó a ocupar funciones directivas, a Carlos se le comenzaron a reconocer sus méritos personales y profesionales.
Ya hacía unos años (nacional en la Base Militar de Villa Reynolds, 2003) Carlitos había descubierto a un joven observador meteorológico en la estación de Azul, y lo llevó para empezar a formarlo en el oficio de la termodinámica y el pronóstico aeronáutico. Ese joven no era otro que Luquitas Berengüa.
Durante muchos años el equipo estuvo formado por ellos dos y se fue afianzando. Mientras tanto, Carlos procuraba que Lucas se iniciara en la carrera meteorológica y que obtuviera su título universitario, para que no pasara las mismas vicisitudes que él tuvo que padecer en su carrera profesional. En ese objetivo tuvo también el apoyo de Carlos Benítez, que fue el otro pilar para el progreso de Lucas dentro del SMN.
Carlos siempre tuvo una permanente actitud docente para transmitir sus conocimientos sobre la termodinámica a los pilotos, para que pudiéramos aplicar las técnicas del pronóstico en los clubes para la actividad de los fines de semana.
Mientras tanto, en forma paralela, asumió la dirección de la revista “Volovelismo Argentino”, un emprendimiento surgido del Club de Planeadores Santa Rosa y al cual también le brindó muchísimo esfuerzo personal. 
La revista había nacido varios años antes con el esfuerzo de algunos socios del Club (entre ellos el de Obarrio padre), y bajo la dirección de Carlos López alcanzó un nivel de difusión y desarrollo notables, con gran nivel de diseño gráfico, calidad de impresión y selección de contenidos. La revista llegó a tener difusión internacional, en épocas en que para mandar una revista a Europa o a Norteamérica hacía falta la intervención de varios correos.
Hoy la colección completa de la revista está encuadernada en la biblioteca del Club de Planeadores de Varese, el más importante de Italia, y uno de los pocos lugares del mundo en que se está acunando la historia de nuestro deporte, lo que nos demuestra la importancia internacional que llegó a tener la “Volovelismo Argentino”.
En esa dirección y ejecución (contaba con muy poca colaboración), también puso el alma y el bolsillo, ya que aparte de dedicarle mucho tiempo material a conseguir los artículos y diagramar la revista, también financiaba las necesidades de la revista de sus propios ingresos. Aimar Mattanó fue su cronista estrella, que acercaba todas las novedades de nuestro deporte desde Europa.
La investigación meteorológica también tuvo un lugar destacado en la vida de Carlitos. En forma conjunta con Carlos Adrover incorporaron al desarrollo de un dispositivo para realizar sondeos de la atmósfera que estuviera al alcance de los clubes: el registrador “Delver”. Entre los aportes teóricos de López y la capacidad matemática de Adrover, llegaron a realizar un producto de gran nivel tecnológico, que fue usado por la Federación en los Campeonatos durante muchos años, hasta que el último de los equipos dejó de funcionar. La calidad de la información era muy buena y permitía la realización de muy buenos pronósticos.
Lamentablemente ese equipo no tuvo el éxito de ventas que se merecía ni pudo ser homologado como registrador FAI, por lo que cayó en desuso. Pero la función tecnológica para realizar el sondeo perpetuó su gran utilidad por mucho tiempo. 
En éste aspecto de investigación y desarrollo también Carlitos puso toda su sapiencia, su experiencia y su pasión, la que exponía en cada emprendimiento que iniciaba.
Ya retirado de todas éstas actividades vinculadas a la meteorología aeronáutica y la actividad volovelística (menos del estudio), para Carlitos venían tiempos de disfrutar de su familia y de sus momentos libres. Este lamentable accidente automovilístico nos arrebató (a su familia y a los volovelistas) a un gran hombre, uno de esos pocos seres que dan todo por la actividad que abrazan con pasión. Un sujeto que en su momento fue un imprescindible. 
Este homenaje trata de exponer algo de todo su aporte a nuestra actividad deportiva.
Muchísimas gracias por todos tus aportes y tu legado, “Brujo” querido. Sabemos que en alguna nube seguirás observando y estudiando el desarrollo de la atmósfera y cómo hacernos los mejores pronósticos para aprovechar los días al máximo, con ese espíritu perfeccionista que siempre te caracterizó.
Agradecemos los aportes de Lucas Berengüa, de Fernando Repicky, de Mario Reynoso y de Eduardo Barrera.
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Federación Argentina de Vuelo a Vela